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sábado, 19 de octubre de 2013

Ganadores y perdedores de la guerra del Shutdown

PERDEDORES

John Boehner
Un pequeño desastre. Se vio arrastrado a una guerra que no quería, por un motivo que no compartía y tampoco la ha gestionado demasiado bien. Con todo, lo peor es que ha vuelto a quedar como lo peor que se puede quedar en Washington: como alguien sin poder. Incapaz de liderar a los suyos, no pudo conseguir ni que le aprobaran un acuerdo, sino que no le quedó más remedio que coger el del Senado y ver la mayoría de los suyos votaban en contra. Puestos a sacar algo positivo: ha salvado el pellejo. Los conservadores han quedado lo bastante contentos como para que una revuelta interna no derribe al speaker.

Estados Unidos
Más allá de esta imagen lamentable, con más de dos semanas de cierre gubernamental y un acuerdo de ultimísima hora para evitar la quiebra, el problema está en el futuro. El problema ha quedado aplazado hasta principios del año próximo pero los republicanos ya han anunciado que volverán a dar batalla y que aprovecharan las dos fechas límite para exigir recortes en Obamacare. El problema fundamental, el de las crisis artificiales creadas por un sistema político disfuncional, sigue ahí,

A MEDIAS

Ted Cruz
El senador de Texas está de moda. Los liberales lo aborrecen, pero eso no es necesariamente malo de cuando uno quiere que los republicanos lo elijan como su candidato a presidente. Ha sido el rostro de su bando pero su estrategia, si es que la había, ha funcionado mal y ha empeorado la derrota. Ha hecho muchos enemigos en su propio bando y no tengo muy claro que el balance sea positivo.

Los republicanos de la Cámara
En su mayoría, casi no van a notar la diferencia. Representan distritos tan conservadores que las posibilidades de que un demócrata pueda con ellos son casi insignificantes. Respecto a esos pocos 'moderados', si es que se los puede llamar así, han conseguido evitar el desastre y forzar a Boehner para que permitiera que se votara el acuerdo final. La imagen del partido está por los suelos, pero ellos pueden aún sobrevivir.

GANADORES

Obama y los demócratas
Ya explicamos que el presidente entraba en esta partida con muy buenas cartas, pero además las ha jugado bien. Dijo que no iba a negociar y no negoció, resistió la presión y empujó a la opinión pública contra los republicanos. Es difícil negarte a pactar y a la vez explicar que es la postura más responsable pero lo ha logrado. Y al premio evidente de la victoria se le suma el favor que le han hecho los republicanos: la puesta en marcha del mercado de seguros de Obamacare ha sido un absoluto desastre pero casi no se ha hablado de ello por el follón del cierre gubernamental y el techo de deuda. Obama no puede pedir más.

Harry Reid
Otro que se ha mantenido fuerte y no ha dado su brazo a torcer. El líder de la mayoría demócrata del Senado ha mantenido una buena sintonía con la Casa Blanca y, sobre todo, ha logrado que los suyos actuaran unidos a lo largo de toda la crisis. La comparación con la anárquica mayoría que Boehner lidera en la Cámara no podía ser más evidente... Reid ha salvado Obamacare, así que el presidente tiene mucho que agradecer a un senador que va a cumplir 74 años pero que no parece cansado ni aburrido.

Mitch McConnell
El líder republicano en el Senado dejó que sus compañeros de la Cámara de Representantes llevaran el protagonismo. Mantuvo un perfil bajo y dejó que el speaker Boehner se quemara para al final, como siempre, cerrar él el acuerdo. Puede que alguno conservador se lo reproche e intente hacérselo pasar mal en las primarias que tiene ahora mismo, pero seguro que el dinero agradecido de Wall Street le compensa electoralmente.

Rand Paul
El senador por Kentucky está en plena campaña de suavizar su imagen de cara a las primarias presidenciales de 2016. Y va bastante bien... Ha dejado que su compañero Ted Cruz liderara este esfuerzo suicida y ha adoptado un tono bastante más conciliador. Si este último ha sido derrotado, él salió victorioso de su batalla hace unos meses. Nunca será la primera opción del establishment, pero puede ser que ahora lo toleren algo más.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Más impopular que una mierda de perro

El Congreso de los EEUU tiene peor imagen que las mierdas de perro. No es una hipérbole, lo dice una encuesta de Public Policy Polling que sitúa a los legisladores con sólo un 8% de aprobación. Pierden contra los excrementos caninos, desde luego, pero salen también peor parados que las hemorroides, los hongos de los pies y las cucarachas. Todo un logro.

No es como si alguna vez hubieran estado rodeados por el amor y la admiración ciudadana, pero este feo asunto del cierre gubernamental está poniendo las encuestas más divertidas que nunca. Según un sondeo de AP el 62% de los ciudadanos culpan principalmente a los republicanos y apenas un 28%, según encuesta de Gallup, tiene una opinión favorable de este partido. Es el mínimo histórico desde que se empezó a hacer valoración de partidos en 1992 y representa una caída del 10% en un mes. La razón no hay que buscarla muy lejos: según el sondeo del National Journal un 69% se opone al modo en que están negociando el presupuesto.

Subidos en esta ola de popularidad, el ala más dura de los republicanos intenta ahora transmitir que no es tan grave que no se aumente el techo de deuda. Y yo ahí tengo que discrepar: una cosa es cerrar parte del gobierno, con un impacto bastante reducido en las vidas del americano normal, y otra cosa es forzar una suspensión de pagos en el centro del capitalismo mundial. Si empiezan a no pagarse facturas, eso es serio. Si se llega a no pagar los intereses de la deuda, entonces es un verdadero desastre.

Por si las encuestas no lo dijeran claro, hoy los políticos han recibido otro rapapolvo de manos del capellán del Senado, que en su oración diaria en la cámara introducido una línea para pedir perdón por aquellas veces "es las que se pone la política" por delante del progreso.

De propina: la debacle republicana le hace parecer mejor en comparación, pero tampoco la popularidad de Obama lleva bien esta guerra presupuestaria. Lo que pasa es que al final la política americana es un juego binario donde siempre que el otro quede peor, tú ganas. 

La bola de cristal: pero el juego aún no ha terminado y aunque es de los que menos tiene que perder, el presidente haría bien en asegurarse de que la película no se da la vuelta. Un cataclismo económico durante tu presidencia tiene pocas lecturas positivas.


viernes, 4 de octubre de 2013

Entendiendo el shutdown

En el fondo, esto va mucho de quién tiene algo que perder y quién no:

Obama tiene poco que perder: 
Se acabaron los días en los que los republicanos podían sacarle grandes concesiones. El presidente acaba de presentarse a las últimas elecciones de su vida y las ha ganado, así que durante los años que le quedan su necesidad de hacer amigos es relativa. De hecho a estas alturas es poco probable que logre aprobar grandes medidas, con lo que su principal ocupación es proteger su legado y en este caso, su joya de la corona, la Reforma Sanitaria u Obamacare.

La mayoría de los republicanos de la Cámara de Representantes tiene poco que perder:
A través de años de retocar el mapa electoral han creado unos distritos electorales tan seguros que la mayoría de ellos no tiene la más mínima posibilidad de caer derrotado ante un demócrata. Lo que de verdad temen es un desafío en las primarias republicanas a manos de un candidato más conservador y por eso tienen bien poco que perder cone sto. De hecho, para la mayoría de los congresistas republicanos, cuanto más tensen la cuerda mejor.

Los demócratas tienen poco que perder:
Las encuestas lo dicen claro. El público no entiende el empeño en cerrar el gobierno para cargarse Obamacare y están dispuestos a culpar a los republicanos, en parte porque ya han visto esta película en anteriores crisis. Una vez más la maniobra encaja perfectamente en el relato que los demócratas quieren hacer de los republicanos: irresponsables, extremistas, etc...  Y de momento van ganando.

Boehner tiene mucho que perder:
El puesto, para empezar. El ala más extremista de los suyos ni le aprecia ni le respeta, pero le puede hacer caer. No es como si no lo hubieran pensado antes y una nueva historia de "ha vuelto a ceder" es toda la excusa que necesitan. Lo más probable es que Boehner ni siquiera quisiera armar este lío pero el "sector duro" le llevara a ello. Otra teoría interesante es la siguiente: Boehner quiere pactar con Obama en lo verdaderamente importante, el techo de gasto que se alcanzará el 17 de octubre, así que antes necesitaba dar batalla para dejar contentos a los suyos antes de decepcionarlos.

Wall Street tiene mucho que perder:
A la economía nada le asusta más que el desorden. ¿Funcionarios a casa sin cobrar y oficinas federales cerradas? Eso es desorden, pero ¿EEUU entrando en suspensión de pagos por primera vez en la historia porque el Congreso se niegue a elevar el techo de deuda? Eso es caos y es entonces cuando Wall St. levanta el teléfono y llama a los republicanos cuyas campañas paga y les dice que el juego ha estado bien, que se han divertido pero que ya es hora de volver a la normalidad. Ahora mismo el juego está entre las bases radicalizadas que dominan las primarias y los ricachones que pagan las campañas.

De propina: lo que es imposible es que haya acuerdo sin que los republicanos salven la cara. Obama tendrá que ceder algo, probablemente no en Obamacare, pero algo.

La bola de cristal: yo no me imagino un escenario en el que no aumente el techo de deuda antes del 17 de octubre. Los republicanos todavía pueden argumentar que el 'shutdown' es culpa de Obama por no querer negociar, pero lo otro sería enteramente su responsabilidad.

domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Qué pasa si el gobierno echa el cierre?

El 30 de septiembre el gobierno federal agotará su presupuesto y si no se aprueba una prórroga, tendrá que cerrar por falta de dinero. Lo razonable es que se llegue a un acuerdo de última hora pero, ¿cuándo fue la última vez que la política estadounidense se comportó de un modo razonable? Como el pacto parece esta vez más difícil que nunca, es el momento de echar un ojo a todo lo que puede pasar si lo impensable acaba sucediendo.

Empecemos por el lado bueno: no todo el gobierno echará el freno. Los 'servicios esenciales' como las Fuerzas Armadas, el FBI o los controladores aéreos seguirán funcionando. También se pagarán las pensiones y la parte de la sanidad que es pública seguirá en marcha. Dicho lo cual, una parte sustancial de los 2,8 millones de empleados fedrales se marchará a casa sin sueldo ni fecha fija de retorno. Cerrarán los museos y parques nacionales, y también será más difícil hacerse con un pasaporte, un visado o cualquier otro tipo de trámite burócratico. Incluso la Casa Blanca tendrá que mandar a casa a tres cuartas partes de sus 1700 empleados. Podéis encontrar una lista de todo lo que se vería afectado aquí.

Los republicanos de la Cámara de Representantes han hecho ya su última oferta: una prórroga presupuestaria a cambio de retrasar un año la entrada en vigor de varias partes clave de la reforma sanitaria (sí: esa que ya fue aprobada y ratificada por la Corte Suprema antes de que Obama fuera reelegido con 5 millones de votos de margen) pero el presidente se niega en redondo a negociar "Pagar las facturas de América no es una concesión hacia mí. Eso no es hacerme un favor". Quiere acabar así con esta nueva costumbre de chantajear a la Casa Blanca con una suspensión de pagos nacional cada poco tiempo.

Una vez más, toca aguantar a ver quién pestañea primero.

De propina: tal vez lo peor de esta pantomima es la publicidad que le está dando al senador ultraconservador Ted Cruz. Labrándose su candidatura a la presidencia y después de bloquear el Senado con un filibuster durante horas y horas, es el republicano mejor valorado de cara a 2016 con un 20%. Gracias a Dios que las encuestas a estas alturas no significan nada.

La bola de cristal: y si hay shutdown se volverá contra los republicanos, como en el 95, pero tranquilizará a sus bases de cara a las primarias de este año.

lunes, 23 de septiembre de 2013

De nuevo ante el abismo: el último intento para cargarse 'Obamacare'

Y aquí estamos otra vez. Tras haber intentado anular la reforma sanitaria de Obama de todas las formas posibles, los republicanos que controlan la Cámara de Representantes han disparado su último cartucho: han aprobado un presupuesto para el gobiernop del que han retirado todo el dinero destinado a la reforma. En otras palabras, un chantaje al presidente: o renuncias a tu medida estrella o echas el cierre al gobierno en menos de un mes por falta de dinero. Ya explicamos en su día las consecuencias de algo así.

Una nueva vuelta de tuerca del lado más extremo del partido republicano. Poco importa que incluso muchos de sus miembros, sobre todo en el Senado, lo critiquen. No sólo los que consideran que es trafullero legislar por la puerta de atrás sobre una ley ya aprobada, confirmada por la Corte Suprema y pasada por elecciones; también los que piensan que es un error estratégico porque ni el Senado ni Obama aprobarán jamás algo así y además su partido cargará con la culpa si el gobierno tiene que cerrar sus puertas.

Al final todo es un juego de quién se lleva las culpas y el ala extremista que controla la Cámara piensa que puede sacar algo del asunto aunque Obama no ceda. Como mínimo la publicidad que tiene en círculos conservadores cualquiera que se oponga a Obamacare y tal vez una posición fuerte para negociar el acuerdo final. Cuando llegas a la mesa pidiendo el cielo, es razonable pensar que como mínimo saldrás convirtiendo en permanentes los recortes presupuestarios que trajo el 'sequester'.

De propina: me dejaba otra joya de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, también esta semana. Quitarles la ayuda de alimentos a cuatro milones de pobres. Otra más con pocas posibilidades de salir adelante pero que ya ha dejado una frase para la historia en boca del congresista Kevin Cramer "quien no quiera trabajar que no coma". 

La bola de cristal: y entre estas peleas presupuestarias se acabó el tiempo. Aunque queden aún tres años de mandato de Obama, se nos echa encima la campaña de las elecciones de mitad de mandato que se solapara con unas intensas presidenciales en 2016. Yo ya pronostico que no habrá reforma migratoria y por descontado que salvo gran sorpresa, tampoco control de armas.

lunes, 4 de marzo de 2013

SEQUESTER Los republicanos, ni un paso atrás

El fin de mundo ha llegado, otra vez. Tras el fracaso anunciado de una reunión de última hora para guardar las apariencias, el recorte arbitrario de 85.000 millones conocido como 'sequester' ya está en vigor, sus consecuencias empiezan lentamente a sentirse y además sin fecha prevista para solucionarse.

Los demócratas siempre pensaron que como los brutales recortes afectaban tanto a la defensa, los republicanos se lo iban a pensar dos veces antes de dejar que se hicieran realidad. También esperaban que cedieran para no pagar el precio electoral que tendrá cabrear a los muchos ciudadanos afectados y que aceptaran un acuerdo, pero no. Como ha dicho el congresista demócrata Gerry Connolly (Virginia): "Hemos perdido la apuesta en cuán intransigente puede ser la mayoría republicana. Cometimos un error apostando a que al final habría un compromiso razonable. Apostamos a eso y perdimos".

Preocupados por paracer "blandos" ante sus bases de cara a las próximas primarias republicanas, los líderes del partido en el Congreso lo han dejado bien claro: no alcanzarán ningún acuerdo que conlleve recaudar más dinero con los impuestos, ni siquiera a través de eliminar deducciones. El speaker de la Cámara de Representantes John Boehner lo ha dejado bien claro: "El presidente logró 650.000 millones subiéndole los impuestos a los americanos el uno de enero, ¿cuánto más quiere? ¿Cúando va a ocuparse del gasto?"

Boehner se refería desde luego a la negociación del Abismo Fiscal en la que Obama logró que no se renovaran los recortes de impuestos a los más ricos impulsados por George W. Bush. Los republicanos saben bien que perdieron aquella batalla y que no pueden permitirse caer de nuevo. Los líderes se juegan sus puestos si pactan otra subida de impuestos y los congresistas y senadores no quieren que les desafíen en las primarias de su propio partido por votar algo así. La única esperanza para un acuerdo es que los efectos del 'sequester' se empiecen a sentir y los republicanos sufran la presión popular. De momento y tal vez por unos meses, no parece probable.

De propina: la buena noticia es que Obama y Boehner por lo menos están de acuerdo en no echar el cierre al gobierno federal y ampliar el presupuesto en vigor para que no se quede sin dinero a finales de marzo. Al menos esa otra crisis artificial tiene pinta de que se ha evitado.

La bola de cristal: Mitt Romney sigue alejándose del papel discreto que tradicionalmente tiene el candidato perdedor. En una entrevista ha confesado que "le mata" no haber ganado y que en su corazón, creyó que lo lograría hasta el día de las elecciones. Sigue ejerciendo de mal perdedor pero creo que al final tendrá que resignarse al hecho de que en su partido, lo han olvidado.

viernes, 1 de marzo de 2013

Obama vence en la batalla de las nominaciones

El presidente Obama se la jugó con el nombramiento de su gobierno y de momento, le sale bastante bien. Más confiado que en su primer mandato, incluyó figuras polémicas a sabiendas de que su confirmación en el Senado levantaría una buena polvareda. Cogió a un excandidato presidencial como John Kerry para secretario de Estado, pero su experiencia y contactos tras décadas en la cámara hacían difícil pensar. El gran escollo iba a ser la oposición al nombramiento del exsenador Chuck Hagel como secretario de Defensa. Ya lo contamos aquí: un republicano, sí, pero también el peor azote de George W. Bush contra el fracaso de la guerra en Iraq y on n historial complejo hacia Israel.

Pues bien, a pesar de las reticencias iniciales y de una actuación bastante desastrosa en su interrogatorio ante el comité, Hagel ha sido confirmado por la cámara. Los republicanos no tuvieron el cuajo o los argumentos necesarios para filibustear la votación y su nombramiento salió adelante por 58 votos contra 41, logrando incluso que cuatro de sus excompañeros de partido le dieran el sí. Una victoria para el presidente Obama que hace gala así de un renovado músculo políticoy bastantes menos complejos de cara a este segundo mandato.

Tras Kerry y Hagel, también ha recibido el visto bueno del Senado Jack Lew, que por tanto pasa de ser jefe de gabinete de Obama a secretario del Tesoro. Aunque las fuertes críticas a Hagel le han hecho pasar desapercibido, lo cierto es que su confirmación tampoco estaba asegurada. Durante su etapa en la Casa Blanca no había hecho demasiados amigos en el Senado y además su historial financiero tenía algún que otro punto oscuro, pero con todo ello ha logrado la luz verde en una cómoda votación 71-26 llevándose inluso una veintena de votos republicanos.

Al presidente aún le quedan muchas confirmaciones pendientes, como la controvertida apuesta por John Brennan como director de la CIA.

De propina: como ya anticipamos, los políticos necesitan guardar las apariencias antes de que mañana entren en vigor los terribles recortes del llamado 'Sequester'. Puede que solo para hacerse la foto, pero el speaker John Boehner y Obama se van a ver el, viernes.

La bola de cristal: ...y no creo yo que sirva para nada.

martes, 26 de febrero de 2013

SEQUESTER El juego de la culpa

Este próximo viernes, uno de marzo, entra en vigor el llamado 'sequester". Ya explicamos por aquí que es un conjunto de recortes presupuestarios automáticos por valor de 85.000 millones que hacen peligrar la recuperación económica. Pues bien, a tres días de ese desastre, nada se mueve. No hay reuniones previstas ni se está negociando, parece que la Casa Blanca y los republicanos han asumido que van a hacerse realidad y ya han pasado al siguiente capítulo: tratar de echarle la culpa al otro.

Los republicanos defienden que todo esto del 'sequester' fue para empezar idea de Obama y que por tanto, la culpa de los desastres por llegar es del presidente. Los demócratas, por el contrario, dicen que los republicanos se niegan a negociar sólo para salvar a los ricos de pagar más impuestos. La gracia es que toda esta historia se diseñó para 'meter miedo', es decir, para ofrecer una alternativa tan terrible que a los republicanos y a los demócratas no les quedara más remedio que llegar a un acuerdo... pero incluso ellos mismos han minusvalorado su capacidad para encabezonarse.

El viernes se acerca inexorable y los diferentes departamentos del gobierno federal tienen que empezar a pensar de dónde recortar y tienen alrededor de un mes. Los expertos pronostican despidos de empleados públicos, ralentización de servicios...

De propina: en este juego destructivo de echarse la culpa, parece que Obama va ganando. Según esta encuesta el 45% de los estadounidenses piensa que el 'sequester' es responsabilidad de los republicanos y sólo un 32% mira hacia el presidente.

La bola de cristal: y lo peor está aún por llegar. El 27 de este mes concluye el último aplazamiento del presupuesto así que si congresistas y senadores no toman cartas en el asunto, habrá que echar el cierre al gobierno... con las consecuencias que ya explicamos la última vez que surgió el problema.




jueves, 21 de febrero de 2013

SEQUESTER el uno de marzo se acaba el mundo... otra vez

Primero fue el techo de deuda, después el precipicio fiscal, luego de nuevo el techo de deuda y ahora el 'sequester'. Estados Unidos vive una tortura económica autoimpuesta, siempre al fino de un nuevo cataclismo económico que por suerte se ha venido evitando hasta ahora. Pero empecemos desde el principio: ¿qué es el sequester?

Es el nombre que se le ha dado a los recortes que entrarán en vigor automáticamente el próximo uno de marzo y que son resultado de los diferentes parches con los que se han superado las crisis del pasado que antes mencionaba. Para salvar la primera crisis del techo de deuda, se llegó al acuerdo de programar unos brutales recortes para finales de 2012 en la esperanza de obligar así a demócratas y republicanos a llegar a un acuerdo: los primeros por salvar los programas sociales y los segundos por evitar el recorte en defensa, que es la mitad de todo el tijeretazo previsto por el sequester. Tenían que haber entrado en vigor el pasado 31 de diciembre en lo que se llamó el precipicio fiscal o fiscal cliff, pero un acuerdo de última hora los aplazó tres meses hasta llegar a donde estamos.

A pesar de los escalofríos que les provoca el tajo que se va a llevar la defensa, los republicanos están decididos a no ceder. Su principal portavoz en temas presupuestarios, el excandidato vicepresidencial Paul Ryan, ha dicho que se negarán a cualquier acuerdo que incluya aumentar los ingresos. Dado que los demócratas se negarán a cualquier solución que pase sólo por el recorte, el drama está servido. Obama por su parte se esfuerza en poner el foco en los bomberos o militares que sufrirán las consecuencias incluso perdiendo su empleo.

El presidente quiere poner toda la presión sobre la oposición para que si no hay acuerdo antes del uno de marzo, y no parece que lo vaya a haber, los republicanos se lleven la culpa. Yo diría que tiene las de ganar porque el argumento republicano es difícil de comprender: dicen que los recortes amenazan la seguridad nacional pero los apoyan porque no quieren más deuda. El tema es que si los grandes financieros y la industria militar le ven las orejas al lobo van a presionar muy duramente a sus amigos republicanos del Congreso... y a ver hasta dónde resisten. La respuesta la tendremos de aquí al día uno.

De propina: y los republicanos llegan a la batalla en un momento complicado. Por un lado Obama está en su máximo nivel de aprobación de los últimos tres años, un 55%, mientras que sus oponentes republicanos están más bien al contrario. Sólo un 22% de los estadounidenses se consideran republicanos.

La bola de cristal: mirad que voy con tres años de adelanto y me expongo a dar un patinazo tremendo... pero aún así: creo que el presidenciable senador Marco Rubio lo lleva mal para las primarias y muy mal para las generales. Ahí queda.

jueves, 14 de febrero de 2013

TITULARES State of the Union: Obama, listo para la lucha

Que Obama está crecido desde su victoria... de eso no queda duda. Al igual que sucedió con su discurso inaugural, el primer Estado de la Unión de su segundo mandato ha sido combativo. Ante el Congreso en pleno desplegó toda una agenda liberal y ambiciosa, aún a sabiendas de que tiene apenas un año para intentar que se la aprueben antes de pasar a ser casi irrelevante, como todos los presidentes que enfilan el final de su último mandato. Aquí podéis ver el discurso completo y este es el texto por si queréis leerlo, los enlaces que acompañan al post son de segmentos concretos.


ARMAS:
- Control de antecedentes antes de comprar un arma y restricción de armas de guerra y cargadores de alta capacidas. En el momento más emotivo del discurso y recordando a las víctimas, pidió al Congreso que al menos acceda a votarlo.


CRISIS
- Obama presume de logros y da casi por finiquitada la crisis: "Juntos hemos limpiado los escombros de la crisis y podemos decir con renovada confianza que el estado de nuestra unión es más fuerte".
- Invita al Congreso a aprobar una ley que facilite la refinanciación de hipotecas a familias.
- Pide que suban el salario mínimo a 9 € la hora y que lo liguen a la inflación.

DEFENSA:
- Apoyo a la reintegración a la vida civil de los veteranos.
- Fortalecer la preparación contra los ataques informáticos, la 'ciberguerra'

DÉFICIT
- Invita a ambos partidos a hacer una reforma consensuada y se muestra dispuesto a hacer concesiones dolorosas como recortar en las joyas de la corona demócrata, como Medicare, pero siempre a cambio de que los más ricos contribuyan más a través de los impuestos.
- Es hora de acabar para siempre con las grandes crisis artificiales (fiscal cliff, techo de deuda, sequester) y lograr un acuerdo a largo plazo.


ELECCIONES
- Una comisión bipartita para acabar con las largas esperas electorales encabezada por los abogados de las campañas de Romney y del propio Obama.



ENERGÍA
- Creación de un fondo que use parte de los beneficios de las explotaciones públicas de gas y petróleo para la investigación en eficiencia energética.

EDUCACIÓN:
- Presión a las universidades para que bajen precios, baj advertencia de que podrían perder ayudas y distinciones federales.



INVERSIÓN
- Un plan para reparar infraestructuras de transporte para favorecer la instalación de empresas.
- Dice que ninguna de sus propuestas

POLÍTICA EXTERIOR:
- Fin de la operación en Afganistán para diciembre de 2014
- Advertencias a Corea del Norte e Irán por su programa nuclear y apoyo a Israel
- Impulso a una zona de libre comercio con Europa
- Apoyo a las revueltas democráticas en Oriente Próximo con advertencia de que sean inclusivas.
- Lucha contra la pobreza y el SIDA

De propina: la respuesta republicana corrió a cargo de la estrella del momento, el senador de Florida Marco Rubio. Tristemente para él, lo único que trascendió fue este embarazoso momento en el que tuvo que salirse del plano para beber agua en directo. Hay que decir en su honor que al menos se lo ha tomado con buen humor.

La bola de cristal: un buen amigo del blog nos llama la atención sobre el desplome de la popularidad de Bobby Jindal en el estado que gobierna justo ahora que debe empezar a preparar su campaña para las primarias presidenciales. Es pronto aún para pensar que se deshincha.

martes, 22 de enero de 2013

Lo que dijo Obama tema a tema: armas, cambio climático, gays, guerra, energía, inmigración...

Tras nuestro análisis más general aquí va un esquema para los fans del detalle: el discurso de Obama, tema a tema.

Armas:
"Nuestra misión no estará completa hasta que todos nuestros hijos, desde las calles de Detroit o las colinas de Appalachia a las tranquilas aceras de Newtown, sepan que nos preocupamos de ellos, los cuidamos y los mantenemos a salvo del dolor"

Cambio climático:
"Responderemos a la amenaza del cambio climático, sabiendo que no hacerlo traicionaría a nuestros hijos y a las futuras generaciones. Algunos aún niegan el abrumador veredicto de la ciencia, pero nadie puede ignorar el devastador impacto de los incendios, la sequía y las tormentas cada vez más poderosas"

Energía:
"El camino hacia las fuentes de energía renovables será largo y a veces difícil pero América no puede resistirse a esta transición; debemos liderarla. No podemos ceder a otras naciones la tecnología que moverá nuevos trabajos y nuevas industrias"

Gays:
"Nuestra misión no estará completa hasta que nuestros hermanos y hermanas gays sean tratados por la ley como cualquier otra persona, ya que si de verdad fuimos creados iguales, con seguridad el amor que nos tengamos unos a otros ha de ser igual también"

Guerra y Paz:
"Creemos que una seguridad permanente y una paz duradera no requieren una guerra perpetua.

Igualdad:
"Nuestro país no puede triunfar si a una parte cada vez más pequeña de nosotros le va muy bien y a una parte cada vez más grande apenas sale adelante. Creemos que la prosperidad de América debe descansar sobre los hombros de una creciente clase media"

Inmigración:
"Nuestra misión no estará completa hasta que no encontremos un modo mejor de dar la bienvenida a los esforzados y esperanzados inmigrantes que aún ven América como una tierra de oportunidades.. Hasta que brillante estudiantes e ingenieros trabajen en vez de ser expulsados del país"

Mujer:
"Nuestra misión no estará completa hasta que nuestras esposas, nuestras madres e hijas puedan ganarse la vida conforme a sus esfuerzos"

Política:
"La fidelidad a nuestros principios no nos obliga a estar de acuerdo en cada aspecto de la vida. No significa que todos definamos la libertad exactamente del mismo modo, o que sigamos el mismo camino hacia la felicidad. El progreso no nos fuerza a acabar para siempre con debates centenarios sobre el papel del gobierno. Pero nos obliga a actuar cuando nos toca. Porque ahora las decisiones dependen de nosotros y no podemos permitirnos retrasarlas. No podemos confundir el absolutismo con la conciencia o sustituir la política por el espectáculo, o llamar debate político al intercambio de insultos"

Presente:
"Una década de guerra está acabando. Una recuperación económica ha empezado, las posibilidades son ilimitadas, ya que poseemos todas las cualidades que este mundo sin fronteras exige: diversidad y apertura, una capacidas infinita para el riesgo y n don para reinventarnos. Mis compatriotas americanos, estamos hechos para este momento y lo aprovecharemos, siempre que lo aprovechemos juntos"

Programas sociales:
"Rechazamos la creencia de que hay que elegir entre cuidar de la generación que construyó este país o invertir en la generación que va a construir su futuro. Porque recordamos las lecciones de nuestro pasado, cuando los años de vejez se pasaban en la pobreza y los padres de un hijo con discapacidad no tenían a quién recurrir. No creemos que en este país la libertad esté reservada para los afortunados y la felicidad sólo para unos pocos"

Reforma electoral:
"Nuestra misión no estará completa hasta que ningún ciudadano se vea forzado a esperar durante horas para ejercer su derecho al voto"

Relaciones internacionales:
"Defenderemos a nuestra gente y apoyaremos nuestros valores a través de la fuerza de las armas y el imperio de la ley. Tendremos el coraje de intentar resolver nuestras diferencias con otras naciones pacíficamente. No porque seamos ingenuos sobre los peligros a los que nos enfrentamos, sino porque el diálogo puede levantar la sospecha y el miedo de forma más duradera"

"Apoyaremos la democracia desde Asia a África, desde América hasta Oriente Medio, porque nuestro interés y nouestra conciendia nos obligan a actuar en nombre de aquellos que desean la libertad. Y debemos ser una fuente de esperanza para el pobre, el enfermo, el marginado, la víctima de los prejuicios. No sólo por mera caridad, sino porque la paz en nuestra era requiere del avance constante de los principios que nuestro credo común describe: tolerancia y oportunidad, dignidad humana y justicia"

De propina: lástima ver que Mitt Romney se mantiene un mal perdedor... Por primera vez desde 1997, el candidato del otro partido no ha acudido al juramento del ganador.

La bola de cristal: Obama tiene año y medio para conseguir sus retos, de aquí a la campaña de las próximas mid term. En los dos últimos años, con la gente ya peleando por sucederle, su influencia en el Congreso será mucho menor.

miércoles, 16 de enero de 2013

El ¿nuevo? apocalipsis: el techo de deuda

Expliquémoslo de manera sencilla: entre mediados de febrero y principios de marzo el gobierno de EEUU va a quedarse sin dinero. ¿Por qué? Pues porque recauda sustancialmente menos de lo que gasta y el resto lo pide prestado, pero hay un límite legal que dice hasta dónde puede endeudarse legalmente. En este caso la cifra mágica que está apunto de sobrepasarse es 16 billones de dólares y el único que puede evitar que EEUU haga el 'simpa' más grande del mundo es el Congreso. He ahí el problema.

Porque los republicanos que controlan la Cámara de Representantes no tienen ninguna gana de elevar el techo de endeudamiento. Están muy hartos de la multiplicación imparable de la deuda y después de tener que ceder en la crisis del fiscal cliff hace sólo unas semanas, ahora dicen que no: que sólo aumentarán ese techo exactamente en la misma cantidad que el presidente Obama se comprometa a reducir el gasto. ¿Qué dice Obama? Pues el presidente cree que se puede discutir sobre la reducción del déficit pero que desde luego, el Congreso no puede dejar de pagar las facturas a las que ya se ha comprometido, el presupuesto que el mismo Congreso ha aprobado. En otras palabras: que su oferta de recortes a cambio de aumentar el techo de gasto es exactamente cero. No habrá negociación. "No obtendrán un rescate a cambio de no destrozar la economía de EEUU".

Para Obama la cosa está clara. El gobierno está a punto de quedarse sin dinero y es responsabilidad del Congreso elevar el techo de gasto para que siga pagando pensiones, sueldos, facturas, etc... El presidente recuerda que a su antecesor Bush se lo aumentaron muchas veces sin rechistar pero la clave fundamental no es esa. La última vez que EEUU llegó al techo de deuda Obama en el verano de 2011, Obama no tuvo más remedio que ceder porque un desastre económico le complicaba la reelección, pero ahora el presidente tiene menos que perder y puede permitirse una chulería entoda regla: si los republicanos no aumentan el techo de deuda se hundirá la economía y punto, por su culpa. Ahora estos tienen varias estrategias posibles:

- Si optan por la más radical pueden simplemente no hacer nada, es decir, dejar que el país llegue a su límite de deuda. Eso supondría forzar un 'default', un 'simpa' en toda regla por el que el gobierno federal dejaría de pagar sus facturas al día. Este movimiento tiene enormes riesgos para la economía, empezando por una rebaja segura del rating del país, un encarecimiento del crédito y el regreso más que seguro de la recesión. Sin poder endeudarse, no quedaría más remedio que pagar sólo a medida que se recaudaran impuestos y tomar algunas decisiones difíciles: si vender activos como el oro federal, si retrasar el pago de algunas partidas, si dejar directamente de pagar algunas otras, qué pasa con los sueldos, con la defensa, con los pagos de deuda pública... Es una opción tan peligrosa para la reputación económica del país que resulta difícil pensar que los republicanos puedan ir tan lejos.

Tema 1 - La otra opción que les queda para mostrar fortaleza sería cerrar el gobierno federal, un shutdown. No sería la primera vez que pasa y lo que haría sería parar toda la actividad gubernamental no esencial, es decir, se mantendría seguridad y defensa y poco más, pero lo normal es que cerraran todas las oficinas federales y no se pagara a empleados ni a pensionistas. Así esperarían forzar a Obama a pactar esos recortes.

- Siempre puede forjarse un "gran acuerdo" que evite no sólo la crisis del techo de deuda, sino los brutales recortes automáticos que quedaron aplazados por dos meses en la negociación del fiscal cliff. Ahora sería tan buen momento como cualquier otro para que republicanos y demócratas lograran un acuerdo duradero sobre el déficit y el futuro financiero del país, pero hoy por hoy, no parece probable. Sí que se puede llegar a alguna solución parcial,

De propina: Os alegrará saber que la esposa del excandidato presidencial Mitt Romney, Ann, ha dicho NO a la propuesta de participar en el "Mira quién baila" estadounidense: Dancing with the stars.

La bola de cristal: la Casa Blanca va a en serio a por la reforma del control de armas, pero yo soy de los que pienso que van a fracasar y de paso a perder mucho capital político de cara a otras batallas sobre inmigración o energía.

miércoles, 2 de enero de 2013

Fiscal Cliff: ganadores y perdedores

Con todas las prisas que eran previsibles, anoche la Cámara de Representantes aprobó sin tocar una coma el texto que la Casa Blanca había pactado con los republicanos del Senado para salvar el abismo. La mayoría republicana pasó por el aro con bastante descontento pero finalmente votaron a favor los suficientes para asegurar una cómoda aprobación por 257 votos contra 167. Quizá pensaron que cargar con la culpa de un desastre económico de tal magnitud era un suicidio y prefirieron tragar.

 En definitiva: se renuevan sus apreciados recortes de impuestos de la era Bush pero no para aquellos que cobran más de 450.000$ al año, y además se cerrarán múltiples deducciones fiscales para todos los que ganen más 250.000. Los estados quedan prácticamente exentos de impuestos y los brutales recortes presupuestarios automáticos conocidos como "sequester" se retrasan por dos meses hasta que las cámaras encuentren mejores soluciones.


GANADORES

El presidente Obama:
Para un presidente, en especial uno que enfila su segundo mandato, no hay nada peor que parecer débil. Obama ha tenido que hacer concesiones pero se puede decir razonablemente que ha vencido y ha logrado mantener su posición. Había dicho que debían subir los impuestos para los estadounidenses más ricos y así será. Eso y evitar la catástrofe financiera era todo lo que necesitaba de este asunto y lo ha logrado.


El vicepresidente Biden:
Obama le envió a negociar un acuerdo con sus excolegas del Senado, en particular con el líder republicano Mitch McConnell, y lo logró. No sólo llegó a un entendimiento sino que se aseguró de que pasara con total tranquilidad por el Senado y, en última instancia y a pesar de las tensiones, es el mismo texto que ha superado la Cámara para convertirse en ley. A nadie se le escapa que esta misión estaba diseñada para dejar al vicepresidente lucirse, sacar lo mejor de su imagen de experimentado hombre de estado de cara a un posible intento de alcanzar la presidencia en 2016. La ha cumplido con nota.

La economía:
Un fracaso en las negociaciones habría supuesto un casi seguro estancamiento de la economía, habría vuelto la recesión y con ella el paro habría subido. Malas noticias desde luego para Estados Unidos, pero también para el resto del mundo. Las bolsas han estrenado el año con euforia gracias a ese acuerdo de última hora y el país ha dado esquinazo al desastre, al menos por unos meses.


PERDEDORES

Los liberales y los conservadores:
El acuerdo ha tenido el curioso efecto de dejar francamente descontentos a los más extremistas de ambos lados. Si Obama ha logrado un éxito difícilmente discutible en materia de impuestos, hoy los liberales dicen que el presidente ha vuelto a flaquear en la negociación y a conceder demasiado. Le acusan de haber dilapidado el capital político ganado en la elección. Por otro lado los conservadores están furiosos: creen que los senadores de su partido se han pasado de flojos y que el nuevo acuerdo no hace sino aumentar el gasto sin lograr recortes en programas sociales como contrapartida. En definitiva: más déficit.

El sistema político:
Tal vez el detalle menos comentado del fiscal cliff es que es una crisis que ha solucionado el Congreso pero que fue enteramente creada por el Congreso. Si la retórica incendiaria y el puritanismo no les obligaran a meterse en tales ratoneras, tal vez podrían hacer algo más que ir de crisis en crisis poniendo soluciones chapuceras. Estos días de actividad hasta altas horas no hacen sino confirmar la creencia popular de que el Congreso sólo actúa en el último momento y con toda la presión. Incluso para un enamorado del sistema estadounidense como yo, que creo que es el más representativo que el de cualquier otra democracia, es evidente que en este panorama económico actúa de manera disfuncional y a veces crea más problemas de los que soluciona. En una encuesta el 77% de los estadounidenses ha respondido que cree que la política está haciendo daño al país.


EN DUDA
John Boehner:
En esta crisis el presidente republicano de la Cámara de Representantes John Boehner ha tenido un reto. A pesar de la división entre sus filas, Boehner ha mantenido a raya a los más extremistas de entre los suyos y ha asegurado la aprobación del acuerdo. Si ha vencido o no todo depende de lo que pase ahora. En los próximos días sus colegas republicanos del nuevo Congreso deben decidir si le renuevan o no el cargo de presidente y entonces sabremos si ha superado la fractura. En contra del acuerdo votaron algunos pesos pesados como su número dos Eric Cantor, lo que hace presagiar una lucha interna por interesante por el liderazgo republicano en la Cámara.

De propina: interesante ver cómo algunos medios de la derecha se arrepienten de sus acusaciones contra Hillary Clinton. Muchos dijeron que su baja por una caída era una excusa para no responder a las preguntas sobre la crisis de la embajada de Libia que acabó con el embajador muerto. Ahora que ha tenido que ser reingresada con un coágulo junto al cerebro esos mismo medios intentan enmendarse con genuina preocupación.

La bola de cristal: y por supuesto el drama no acaba aquí. En dos meses acaba esa prórroga y habrá que pelear otra vez para ver de dónde salen esos recortes. Y luego está lo del techo de deuda, que necesita ser revisado de nuevo... Problemas, como siempre, en el horizonte.
 

martes, 1 de enero de 2013

FLASHPOST Hay acuerdo: todos pendientes del voto

Estados Unidos cayó anoche oficialmente por el precipicio fiscal, pero parece que la caída podría ser corta y prácticamente indolora si se concreta el acuerdo al que la Casa Blanca ha llegado con los líderes republicanos del Senado. Un pacto que hace realidad la promesa electoral del presidente Obama de subir sustancialmente los impuestos a todos los estadounidenses que cobren más de 450.000 $ al año y mantener los tipos que pagan todos los que ganan menos de 250.000 $. A cambio se idearán nuevos recortes presupuestarios a lo largo de los próximos dos meses y la Casa Blanca hace ciertas concesiones fiscales a los estados.

El acuerdo ha sido aprobado con una cómoda mayoría de ambos partidos en el Senado pero ahora tiene su cita más difícil: en la Cámara de Representantes no sólo hay mayoría republicana sino que además se concentran los halcones fiscales más intransigentes, esos que se habían comprometido poco menos que a quitarse la vida antes que subir cualquier impuesto. El mundo contendrá la respiración hasta que la Cámara analice hoy el texto y lo vote, cosa que puede ser desde esta noche a los próximos dos días.

Si la cosa sale adelante, como parece, Obama se lleva un buen premio pero tampoco una victoria arrolladora, lo justo para no cabrear a los republicanos demasiado y que se lien la manta a la cabeza. El que sí sacará mucho provecho es el vicepresidente Joe Biden, que ha llevado toda la negociación y al que un éxito ayudaría mucho a fortalecer su capital político de cara a un asalto a la presidencia en 2016. Y gana desde luego la economía de todos.

lunes, 31 de diciembre de 2012

17 horas para el fin del mundo: por qué no hay acuerdo sobre el Fiscal Cliff

Los mayas nos perdonaron, pero todo indica que el Congreso de los Estados Unidos no va a ser tan clemente. En unas pocas horas acaba 2012 y si no hay acuerdo de última hora, entrará en vigor un apocalipsis económico de primer orden, o eso dicen los expertos. Lo han llamado abismo fiscal, o fiscal cliff, más que nada porque los medios estadounidense tienen mucho sentido del espectáculo para estas cosas.

Para quien no anduviera por aquí cuando lo explicamos la primera vez, diremos por simplificar que el abismo fiscal significa que el 31 de diciembre entrará en vigor un brutal recorte del gasto público a la vez que suben los impuestos para la práctica totalidad de los estadounidenses al expirar los recortes que impulsó el presidente George W. Bush. ¿Quiere usted hundir una economía que crece débilmente? Pues aplíquele un cóctel de subida de impuestos y recorte del gasto y ya tiene usted su recesión lista para tomar.

Pues que ya estamos a 31 de diciembre y aquí seguimos negociando y sin acuerdo previsible. El congreso está en sesión navideña, por si se obra el milagro, pero de momento las posturas de los republicanos de la Cámara de Representantes y de la Casa Blanca de Obama siguen en universos diferentes. El presidente no quiere ni oír hablar de mantener los recortes de impuestos a los millonarios y tiene su sentido porque acaba de ganar una elección en la que se ha cansado de prometer precisamente eso. Los republicanos quieren a cambio recortes en los programas de asistencia social porque son los principales creadores de déficit: la sanidad de Medicare y Medicaid, y las pensiones de Social Security. ¿No les asusta el tema lo suficiente como para encontrarse en un punto intermedio? Pues no y la razón es: la política.

En este punto todas las encuestas están de acuerdo en que el público va a culpar a los republicanos: ambos bandos trabajan con esa perspectiva. Obama tiene el deber moral de ser más generoso para evitar la debacle pero a la vez sabe que probablemente pueda lograr un mejor acuerdo si se sobrepasa la fecha límite y los republicanos empiezan a sentir el peso de un electorado iracundo. Y los republicanos a su vez saben que les vana culpar de todas formas, pero que de cara a sus bases les resultará mejor votar por una bajada de impuestos el 1 de enero que por una subida el día 31 de diciembre. Todo es retórica, sí, pero el mensaje es más profundo.

Tenemos aquí a la economía de la primera potencia (y la del mundo, por cierto) pendiendo del hilo de un acuerdo en un Congreso donde la retórica y el puritanismo ideológico parecen evitar que nada salga adelante hasta que la catástrofe es inminente, e incluso entonces. La economía de Estados Unidos empieza a ser como la italiana, víctima de los políticos y del desgobierno que generan. Estamos en las mejores condiciones posibles para lograr un pacto: hay una amenaza inmediata, acabamos de pasar unas elecciones y además la presión plítica es menor porque en enero toma posesión un nuevo Congreso. Pues ni por esas, aquí estamos en un asiento de primera fila para el desastre y nos parece que lo que vemos es el circo. Pero las consecuencias no serán nada divertidas: cada día que EEUU pase sin acuerdo después del fiscal cliff mplicará menos crecimiento, más desahucios, más parados, más pobreza... Y aún así.

El Congreso es una institución históricamente especializada en acuerdos de últimísima hora, veremos si hoy el sentido común se impone y empezamos el 2013 con un suspiro de alivio.

De propina: no levanta cabeza la secretaria de Estado Hillary Clinton tras esa mala caída. Volvió al trabajo hace tres semana y ha tenido que ser ingresada por un coágulo. Si decide presentarse en 2016 necesitará disipar cualquier duda sobre su salud.

La bolsa de cristal: 2013 va a ser un gran año! Gracias por seguir ahí un año más.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La agenda de Obama

Los votos ya están contados y la vida sigue. Obama seguirá siendo presidente, con la única salvedad de que volverá a jurar el cargo en las escaleras del Capitolio el próximo lunes 21 de enero. Sin embargo, su trabajo para los próximos cuatro años ya ha comenzado y tiene unas cuantas decisiones importantes sobre la mesa. Así luce la agenda del presidente:

- Evitar el desastre económico: 
El 31 de diciembre, si nadie lo impide, entrará en vigor automáticamente un cóctel devastador para la economía. Una subida de impuestos general al expirar los recortes del presidente Bush y un brutal recorte del gasto público. Obama necesita pactar una solución con los republicanos que controlan la Cámara de Representantes en la que ambos tendrán que ceder algo.

La sólida victoria de Obama se lo pone más fácil a la hora de negociar, pero la irresponsabilidad es más difícil de perdonar cuando uno está en el poder. El presidente quiere que los más ricos paguen más y está dispuesto a estudiar nuevos recortes, pero para los republicanos siempre es muy difícil subir aunque sea un céntimo los impuestos. Veo a los republicanos lo suficientemente receptivos como para que se evite el desastre pero, más allá de ahí, ambas partes pueden decidir poner un simple parche y ganar tiempo o encontrar una verdadera solución, un pacto de estado que de una solución duradera al estrangulamiento del déficit. Para Obama sería una gran línea en su biografía, lo que llaman el legado.

- La reforma migratoria: 
Y hablando de legado, Obama necesita una gran pieza de legislación en su segundo mandato para asegurarse un lugar de la historia. Tiene que ser algo de relumbrón, la solución a otro problema nacional fundamental tras haber 'arreglado' hasta cierto punto el drama de la sanidad durante la pasada legislatura. En todas la quinielas estaba que esa gran reforma fuera la migratoria, siempre retrasada. En Estados Unidos hay unos doce milones de inmigrantes indocumentados, algunos llevan décadas trabajando en el país bajo la amenaza permanente de deportación y más allá de lo que es justo y lo que no lo es, ayudarían más pagando impuestos que huyendo de la policía.

Hay mucho conservador dispuesto a hundir cualquier avance, pero también muchos republicanos incluyendo a John McCain y a George W. Bush que estarían dispuestos a concederles la ciudadanía a cambio de que cumplan unas cuantas condiciones y de que se endurezca la seguridad en  las fronteras. Para los demócratas y para el presidente, por supuesto, el asunto es importante. Más que nada porque quien más se preocupa por esto son los cincuenta millones de hispanos estadounidenses, de los que siete de cada diez acaban de votar por Obama. El pueblo además está a favor, según la última encuesta de ABC/WaPo un 57% aprueba que se de a los inmigrantes ilegales un "camino hacia la ciudadanía".

-Nombrar al gobierno: 
Lo cierto es que Obama ya tiene gobierno, pero la tradición manda que todos los secretarios del gabinete dimitan antes de la nueva toma de posesión para que el presidente pueda formar su nuevo gobierno sin ataduras. Además hay varios pesos pesados que aprovecharán para marcharse: la primera desde luego es Hillary Clinton que tiene claro que abandonará el departamento de Estado para "descansar" o tal vez preparar su campaña para 2016. Suenan para reemplazarla el senador John Kerry y la embajadora ante la ONU Susan Rice. El primero tiene el problema de que dejaría a los demócratas sin un escaño en el Senado y a la espera de una elección que podría ganar el republicano Scott Brown; la segunda es frontalmente rechazada por los pesos pesados republicanos de la política exterior, John McCain incluso se ha comprometido a filibustear su nombramiento.

Otro que se marcha es el secretario del Tesoro Tim Geithner, un puesto clave con la economía como está, aspiran al puesto el jefe de gabinete de Obama Jack Lew y uno de los que presidieron la comisión antidéficit, Erskine Bowles, que también fue jefe de gabinete con Bill Clinton. Además pueden salir del gobierno el fiscal general Eric Holder y el secretario de Defensa Leon Panetta, eso además del dimitido director de la CIA David Petraeus que se ha marchado por su lio de faldas.

De propina: el boom hispano se mantiene. En una encuesta a expertos sobre quién es el favorito para ser el nominado republicano en 2016 (sí, ya hay encuestas de esto) el número 1 lo ocupa el senador Marco Rubio con un 40%.

La bola de cristal: y por cierto que queda pendiente este culebrón que es el caso Petraeus... Sexo, espías, militares, secretos... A ver en qué acaba.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Obama resucita y gana el segundo debate

Obama ha luchado, se ha rebelado, ha peleado cada segmento... Y eso ha sido suficiente. En cierto modo, el gran triunfo de Obama hoy es que su actuación no ha tenido absolutamente nada que ver con lo que hizo en el primer debate: ha estado centrado pero relajado, empático pero contundente. Probablemente Romney no ha decepcionado a sus votantes como Obama lo hizo, pero sin duda el presidente ha recuperado mucho terreno entre los que había dejado fríos y algunos independientes también.

Ha desactivado el momento más peligroso, el desastre de Libia, jugando la carta de la indignación y sin responder a la pregunta. Ayudó que Romney se equivocara en cuanto a lo que dijo Obama y lo que no... Y por descontado que el mensaje final del presidente"Romney es un buen hombre pero esas cosas que dice a puerta cerrada sobre el 47% de la población..." ha sido una estocada perfecta. Romney no ha estado mal pero se ha pasado de protestón al principio contra la moderadora y ha tenido un par de tropezones. Ha podido dejar claro su mensaje "No tenemos que conformarnos con el estado actual de las cosas" pero Obama ha brillado más y se ha metido en demasiados problemas por el camino.

Esas son mis impresiones. El "veredicto" más oficial lo dan las encuestas instantáneas de las televisiones. Iremos actualizando según salgan, pero vamos a ir intentando dormir también.

CBS: Obama 37%, Romney 30%, empate 33%
CNN: Obama 46%, Romney 39%

De propina: momento gracioso de la noche. Mitt Romney: ¿Ha mirado su patrimonio? Barack Obama: "No lo he mirado pero es más corto que el suyo, no me llevaría mucho"

La bola de cristal: la clave de cómo ha ido, las encuestas de Ohio y Virginia que se publiquen dentro de un par de días. Y aún nos queda el debate final, enteramene sobre política exterior.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El 47% contra el 14%

Septiembre ha sido un mes terrible para Mitt Romney. Desastroso, sin paliativos. Ha habido más tropiezos, pero ninguno como este devastador vídeo que ha sacado a la luz Mother Jones en el que Romney se sincera ante un selecto grupo de 'grandes donantes' sin saber que alguien le está grabando. La principal perla es:
"Hay un 47% de personas que votará al presidente sí o sí. Bien, hay un 47% que están con él, que dependen del Gobierno, que se creen víctimas (...) son los mismos que no pagan impuesto sobre la renta. No es mi trabajo preocuparme por esa gente. Nunca voy a convencerles de que deberían hacerse responsables de sus vidas"
Ufff. Partamos de la base de que es difícil ganar una elección poniéndose frente por frente a casi la mitad de la población, pero más allá, este gaffé es uno de esos "golpes perfectos". El peor escándalo para un político, dice la tradición, esaquel que viene a confirmar una sospecha que el electorado ya tenía. En el caso de Romney, si algo saben de él los votantes es que es un multimillonario, alejado de las preocupaciones de la clase media. Es un regalo para la campaña de Obama.

Así que en plena tormenta y para atajar esa cifra del 47%, Romney ha incorporado una nueva cifra al debate: la del 14,1%. Es el porecntaje de sus ingresos que pagó Mitt Romney en 2011, un total de 14 millones de dólares. Ha hecho públicos los datos después de varios meses resistiéndose y en parte como cortina de humo para distraer atención de su última metedura de pata. ¡Cómo estará la cosa para que quiera que se hable de sus millones, en cualquier cosa, ambas cifras son las dos caras de la misma moneda: la que permite a los demócratas retratar a Romney como un millonario que paga menos porcentaje de impuestos que un fontanero y que considera a los pobres unos llorones. En eso se lo está poniendo fácil.

Sin embargo, pese a la avalancha de análisis a izquierda y a derecha que ya dan por muerto políticamente a Romney, yo no puedo estar de acuerdo. Con mes y medio y tres debates de por medio, sólo un loco puede pensar que el resultado está sellado. Cierto que Obama lleva cierta ventaja tanto en el voto general como en los estados clave, pero aunque las diferencias son reiteradas también son escasísimas. Todavía queda batalla.

De propina: por cierto que Romney no ha rectificado más que para decir que se "expresó pobremente", pero sí que se suavizó en una entrevista en Univisión que tuvo mucha historia interna: su campaña obligó a la universidad a suspender su regla de que sólo acudieran estudiantes y llenó el auditorio con partidarios traídos en autobuses. Luego obligó a grabar de nuevo la introducción de los presentadores porque no le gustó que señalaran que Obama les había concedido más tiempo... Lo cuenta Buzzfeed.

La bola de cristal: ¿Queréis que os detecten la tendencia política usamericana? Aquí podéis hacerlo.


viernes, 15 de junio de 2012

El discurso económico de Obama y unos detalles

Obama dio ayer el gran discurso económico en Ohio del que hablábamos ayer. Aquí os lo dejo no sin comentar antes que según una encuesta de Gallup un 68% aún culpa a George W. Bush por la situación económica. Buenas noticias para Obama justo en el momento en que su campaña parece dar un giro en la estrategia: identificar a Mitt Romney con las políticas republicanas de los años previos a la crisis. Os dejo el discurso de Obama y también un nuevo anuncio de Mitt Romney que condensa muy bien su línea de ataqyue económica: "¿cómo puede Obama decir que las cosas van bien?




De propina: el domingo Mitt Romney tiene entrevista con Bob Schieffer en CBS... Las entrevistas en los programas políticos del domingo son siempre un reto difícil, pero además es la primera vez que sale en uno de ellos que no sea el de FOX News desde que empezó la campaña.

La bola de cristal: y mientras tanto todos pendientes de la decisión trascendental de la Corte Suprema sobre si es legal o no la reforma sanitaria... un tema clave para las elecciones y para el que, sea cual sea el resultado, ya se preparan las dos campañas.

jueves, 14 de junio de 2012

Obama intenta salir a flote con un gran discurso económico

Será dentro de unas horas y será en Ohio, un estado clave que está sufriendo mucho la crisis. El presidente Obama encarará el mayor de sus problemas con su herramienta favorita, un discurso. Todo indica que no se centrará tanto en medidas nuevas como en transmitir un mensaje mucho más simple: denme cuatro años más para arreglar esto. Intentará explicar que recibió la economía en un estado de tal calamidad que, aunque se han hecho progresos, no era posible hacer mucho más. Una estrategia peligrosa en mi opinión, por dos motivos:

En primer lugar, el argumento de la herencia recibida tiene un recorrido limitado; un año seguro, dos tal vez, pero cuatro... Yo creo que la gente no tienen una memoria tan larga y juzga a un presidente por sus méritos. En segundo lugar, creo que esta táctica puede salirle por la culata. Si la campaña empieza a decirle a la gente que las cosas están mejoran, que la economía no va tan mal, corre el riesgo de provocar una reacción airada en el estilo de ¡Cómo que no va a tan mal! ¿Qué me importa a mí que se creen unos miles de empleos cada mes si sigo en paro. Ese tipo de cosas en campaña son gasolina pura.

Por supuesto Obama es Obama, es decir, un magnífico orador que puede hacer hoy un discurso memorable que inspire a cientos de miles y salve su pellejo. No sería la primera vez... ya desactivó la bomba de del reverendo Jeremiah Wright la pasada campaña con su discurso sobre las relaciones entre razas. Todo es posible pero al final, lo más probable es que el discurso sea estupendo y aún así la gente vuelva a casa y se de cuenta de que todo sigue igual. Mitt Romney ya lo ha anticipado: "Mi opinión personal es que será muy elocuente pero las palabras se las lleva el viento, y que la trayectoria un individuo es la base sobre la que se debe juzgar si debe seguir o no en su puesto". Aunque ojo, que Obama también ha dejado un recado para Romney: "Quiero que prestéis atención durante los próximos cinco meses y veáis si proponen una sola cosa que no intentaran cuando estaban en el poder, porque no encontraréis ninguna"

De propina: curioso lo que señala Jon Avlon. Romney nació en Michigan, fue gobernador de Massachusetts y tiene casa en California. "Tiene" tres estados y sin embargo sería un milagro que ganara uno solo de ellos. No debe importarle porque las encuestas le van cada vez mejor.

La bola de cristal: dice el excandidato Gingrich que las elecciones no son justas porque los ricos pueden gastar mucho, cosa que no parecía importarle cuando el millonario Sheldon Adelson le entregó más de 11 millones la pasada campaña. En esta elección la influencia de los superricos va a ser espectacular, mucho mayor que en las últimas décadas.

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