Los conservadores están contentos. Tras unos años aciagos la suerte parece volver a sonreirles. Obama está en horas bajas, el país rechaza la reforma sanitaria e incluso soplan buenos tiempos electorales a juzgar por la elección de Scott Brown en la república socialista de Massachusetts. Hasta los "tea party" representan un resurgir conservador.
Por eso el órgano casi oficial de los conservadores ha tenido mucho de fiesta este año. Por la CPAC han pasado muchos de los sopechosos habituales: Glenn Beck, Ann Coulter, Marco Rubio, Michele Bachman o Newt Gingrich que nunca se va sin dejar una perla:
Olé, pues cosas así.
Si hablamos de politiqueo diremos que el incombustible congresista libertario Ron Paul ha ganado el sondeo interno de "presidenciables". Los organizadores están un poco avergonzados, dicen, porque quita seriedad a la cita. Yo creo que demuestra una vez más que los seguidores de Paul pueden ser pocos, pero comprometidos y bien organizados. A dos años de Iowa no significa mucho, pero se llevarán una alegría.
Por eso el órgano casi oficial de los conservadores ha tenido mucho de fiesta este año. Por la CPAC han pasado muchos de los sopechosos habituales: Glenn Beck, Ann Coulter, Marco Rubio, Michele Bachman o Newt Gingrich que nunca se va sin dejar una perla:
"Creo que la izquierda radical es una maquinaria socialista y laica que se
decica a valores destructivo para América y que si se le permite seguir en el
poder, esa maquinaria es opuesta a la superviviencia de América como un país
sano y próspero".
Olé, pues cosas así.
Si hablamos de politiqueo diremos que el incombustible congresista libertario Ron Paul ha ganado el sondeo interno de "presidenciables". Los organizadores están un poco avergonzados, dicen, porque quita seriedad a la cita. Yo creo que demuestra una vez más que los seguidores de Paul pueden ser pocos, pero comprometidos y bien organizados. A dos años de Iowa no significa mucho, pero se llevarán una alegría.